Emprender es de valientes


publicado el 2018-10-04 16:12:00

escrito por: Omar Gamboa

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«Ser emprendedor no es para cualquiera.


– Tu familia te hará reclamaciones, porque “trabajas mucho”, “nunca te ven”.
– Tus empleados te harán reclamaciones, porque sentirán que los estás explotando, sin entender que estás compartiendo el beneficio pero no el riesgo.
– Tus inversionistas te harán reclamaciones porque “gastas mucho” y no lo recuperas en tres días. Sentirán que estás gastando su dinero y no invirtiendo el de la empresa, como si te estuvieran haciendo un favor y no construyendo un negocio a futuro.
– Tus acreedores te harán reclamaciones, porque sentirán que te estás haciendo rico a costa de ellos.
– Tu salud te hará reclamaciones, porque habrá días que no comas bien, que no duermas lo suficiente, que no hagas ejercicio, que tu mente no descanse, por estar enfocado en sacar adelante tus proyectos.

Si las cosas salen bien, te tendrán envidia, hablarán de ti, dirán que tuviste suerte, que hiciste fraude, que te lo regalaron.

Si las cosas salen mal, dirán que eres un tonto, hablarán de como “se debería haber hecho” (aunque ellos nunca lo hayan hecho o intentado siquiera), te reclamarán, se indignarán.

Si hay ganancias, si hay fama, tendrás muchos, muchos, muchísimos mejores amigos, todos ellos falsos.

Si hay pérdidas, nadie te dirá: ¿Necesitas ayuda?, ¿Necesitas un préstamo?, ¿Te ayudo a recomenzar?

En general familiares, clientes, proveedores, empleados, pareja, te criticarán, te culparán, te exigirán.

Por ello ser emprendedor, ser empresario, es una de las labores más honrosas y dignas de admiración que existen.

Hay mucho en juego y casi nadie lo valorará.
Y aún así, tienes fe, tienes esperanza, tienes anhelo, luchas por un sueño y estás mejorando la vida no sólo tuya, sino de todos los involucrados.

Otros se preocupan por llevar comida a su mesa. Tú emprendedor, empresario, te preocupas por llevar comida a varias mesas, además de la tuya.

Por ello te felicito, te admiro, te aplaudo, te respaldo, te acompaño, te escucho. Porque sólo quien carga el saco, sabe lo que pesa.»


Este texto no es mío. Me lo envió una amiga en Facebook y lo compartí en mi muro. Bueno, yo agregué el punto de los socios, a raíz de un comentario que me hicieron en ese mismo estado. Lo agregué con el perdón del autor, que no sé quién es. Si alguno lo conoce, por favor me lo hace saber para darle los merecidos créditos.

Y sí, emprender es para valientes. Hay días en que cuesta mucho, muchísimo, levantarse y trabajar un día más. Días en que sientes que no lo vas a lograr, que tu vida sería más fácil si dejas todo tirado y te regresas a emplearte, donde “solo tienes que preocuparte por hacer un trabajo aceptable, para que no te echen”. El emprendedor arriesga todo, le paga primero a sus empleados aunque no tenga con qué pagar su arriendo, su comida, porque ante todo la responsabilidad con su gente, con aquellos que creyeron en su sueño. Eso se agradece eternamente.

Algunos olvidan que la mayoría de grandes empresas iniciaron como proyectos, como emprendimientos. Y que se demoraron mucho en ser empresas rentables. Netflix empezó así y nadie le creía a Hastings y por eso murieron Blockbuster y cuanta empresa de renta de películas había, ahora también amenaza la industria de la televisión por cable. Y en Colombia así empezaron Mensajeros Urbanos, Domicilios.com, Platzi y 1Doc3, que hoy en día están empleando cientos de personas. Gente admirable que ha llegado lejos. Y por cada historia de éxito hay cien de frustración. No digo fracaso, porque muchos emprendedores aprenden de sus errores y se lanzan con nuevas ideas y más experiencia, hasta que la logran.


Otro de los grandes terrores del emprendedor, al menos en Colombia, es la DIAN. Lo decía en otro estado de mi Facebook. Y, a juzgar por el montón de comentarios que recibí, no soy el único que lo piensa. O lo padece.

Yo diría que la mayor causa de quiebra de empresas pequeñas se llama DIAN.

Es absurdo que tengas que pagar un impuesto de una factura que te pagan a 60 días. O a 90. De hecho, es absurdo que un cliente te pague a 90 días. ¿No les parece un descaro? Hace unos meses me llamaron de una empresa muy reconocida en Colombia para que hiciéramos una campaña. La hicimos, salió muy bien, todos muy contentos, hasta que nos dijeron que la facturación la debíamos hacer con su agencia y no con ellos directamente. Pues esta agencia, con total desfachatez, nos dice que su política es pagar a 90 días (independiende de si el cliente les paga inmediatamente), además de quedarse con 10% por intermediación. Finalmente ese 10% no se cobrará con este cliente porque lo conseguimos directamente, pero lo de los 90 días sí se mantiene. Así las cosas, a la DIAN debemos pagarle un montón de plata en IVA por una factura que no veremos hasta dentro de 3 meses. Así que para pagarle a la DIAN debo endeudarme un montón, o deberle a la DIAN que tiene unos intereses asesinos (literalmente, asesinos de empresas).

Este sistema empresarial colombiano está diseñado para acabar con las nuevas empresas. Tanto la DIAN como las empresas grandes abusan de las pequeñas. ¿Será una manera que tienen las grandes empresas de acabar con la posible futura competencia? La DIAN, siendo una entidad del Estado, debería revisar sus políticas tributarias. Y el Estado debería poner en cintura a las empresas que utilizan estas prácticas (a mi juicio) descaradas.

En fin, si alguno piensa igual que yo, hágaselo saber al gobierno, a la DIAN, al Estado. Ayúdenme a quejarnos públicamente, opongámonos a que las empresas nos paguen a 30 días, cuando mucho. Como debería ser. Podríamos usar el hashtag #IVAa90días, por ejemplo. Déjenme un comentario acá o en mis redes sociales; al final encuentran enlace a mi Twitter, Facebook, Instagram, LinkedIn. Todos los leo.


Bueno, pero para no quedarnos con lo negativo (que es mucho), vuelvo a lo positivo: Un aplauso para esos emprendedores que siguen luchando, que a pesar de ese impulso por rendirse siguen ahí. Ojalá no desfallezcan, a pesar de tener todo en contra: al gobierno, la economía, clientes, socios, inversionistas, etc. Sigan luchando, salgamos adelante. Se puede.

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